Fue invitado Wenceslao Fernández Flórez a una
fiesta de sociedad, y como su fama de autor de obras irónicamente
humorísticas le precedía, la gente, claro está, esperaba de él
alguna chanza u ocurrencia que les hiciese más alegre la velada.
Pero Fernández Flórez estuvo callado durante la velada, para
desgracia de aquellas personas que creían que teniendo un autor
humorístico contagiaría a los demás de sus jocosos ingenios. Así
que una señora se dirigió directamente al escritor y le preguntó
que por qué no decía ninguna gracia ya que era humorista. Éste le
preguntó a la dama cual era la profesión de su marido. “Cirujano”
respondió extrañada. “Pues nada. Que primero se ponga él a
operar de apendicitis a alguien, ¡no voy a ser yo el único que
ejerza en esta fiesta mi profesión!”.Aquí encontrarás un espacio donde la lectura es la protagonista. La Sala de lectura Arrabal te ofrece una manera interesante y divertida de acercarte al maravilloso mundo de las letras
martes, 9 de febrero de 2016
ANECDOTECA: Que cada uno empiece con lo suyo
Fue invitado Wenceslao Fernández Flórez a una
fiesta de sociedad, y como su fama de autor de obras irónicamente
humorísticas le precedía, la gente, claro está, esperaba de él
alguna chanza u ocurrencia que les hiciese más alegre la velada.
Pero Fernández Flórez estuvo callado durante la velada, para
desgracia de aquellas personas que creían que teniendo un autor
humorístico contagiaría a los demás de sus jocosos ingenios. Así
que una señora se dirigió directamente al escritor y le preguntó
que por qué no decía ninguna gracia ya que era humorista. Éste le
preguntó a la dama cual era la profesión de su marido. “Cirujano”
respondió extrañada. “Pues nada. Que primero se ponga él a
operar de apendicitis a alguien, ¡no voy a ser yo el único que
ejerza en esta fiesta mi profesión!”.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Puedes dejar aquí tus comentarios