viernes, 5 de febrero de 2016

JAVIER SIERRA PRESENTA “UNA NOCHE CON LOS AMANTES DE TERUEL” EN EL MAUSOLEO

    Javier Sierra ha presentado a los medios “Una noche con los Amantes de Teruel” en el Mausoleo donde reposan los protagonistas de la historia de amor que se transformó infinita más allá de la muerte. Siempre sonriente Sierra ha desvelado los entresijos de la publicación de apenas cuarenta páginas, revelando algunos secretos de esas horas a solas con las momias.

     Por ejemplo ha recordado que fue el entonces Alcalde de Teruel quien, durante la presentación de “La pirámide inmortal”, quien le propuso que, tal como hizo Napoleón en 1799 con las Pirámides, podría pasar una noche en el Mausoleo de los Amantes a solas. Sierra recogió el guante y así comenzó la historia de este volumen.

Dedicatoria a los lectores de La Sala de lectura Arrabal
 También ha confesado algún que otro secreto que le desveló su vigilia con los Amantes. Por ejemplo que una cosa que se dio cuenta esa noche y le pareció increíble es que las momias estén giradas una hacia la otra, mirándose para siempre, como una señal de amor más allá de la muerte. A preguntas de una periodista ha respondido que lo que sintió esa noche al quedarse completamente solo fue una paz total, y que no hubo ni sicofonías, ni espíritus ni nada sobrenatural (quizás viniendo de él esto es lo único que nos ha defraudado gratamente)..
      Sierra no ha acabado su relación con los amantes ni mucho menos, y prepara un documental sobre su noche con los Amantes que espera se pueda estrenar en alguna cadena nacional. La sorpresa de la jornada ha saltado cuando ha afirmado que espera que algún día pueda reescribir la historia de los Amantes de Teruel, aunque aún no ha abordado dicho proyecto porque aún no tiene la madurez suficiente, un detalle de humildad que le honra.

Puedes ver más de esta experiencia de Javier Sierra en https://nocheconlosamantesdeteruel.wordpress.com/


martes, 2 de febrero de 2016

EL FOMENTO DEL HÁBITO DE LECTOR COMO MOTOR DE CAMBIO SOCIAL - Un alegato a favor de las bibliotecas escolares

Tiempos de cambio
     Vivimos tiempos de cambio. Nadie sabe bien cómo será el cambio, ni hacia donde nos encaminaremos. Lo único que sabemos es que hay en el aire un afán de renovación y que esta reforma atañe a todos los aspectos sociales, políticos y culturales sin excepción. En mi profesión este cambio es todavía más drástico ya que ha llegado hasta los mismos pilares, hasta las mismas raíces de nuestra razón de ser. Soy bibliotecario y me encuentro como casi todos mis colegas tratando de responderme preguntas que cada día me asoman a la cabeza.

Actividad de animación a la lectura, Biblioteca CEIP La Fuenfresca
     La definición tradicional de bibliotecas como almacén del saber, como centro neurálgico del mundo bibliográfico público, lugar de regocijo lector, espacio de consultas etc. parece ser que no es compatible con la explosión informativa generada desde hace unos cuantos años que nos alcanzó con toda su onda expansiva. El mismo concepto de biblioteca se fue desmoronando conforme internet (san Google por ejemplo) se atiborraba de datos, y los avances tecnológicos hacían que el mundo se llenara de móviles y dispositivos con el denominador común del uso mediante pantallas y del acceso a la red. Así las cosas las bibliotecas vieron como tanto los usuarios como los fondos públicos mermaban, desatándose una crisis silenciosa que daba como resultado la “desertización” de estos espacios culturales necesarios. ¿Desapareceremos? La pregunta sólo tiene una respuesta: evolucionaremos.
La responsabilidad del hábito lector para con la sociedad
     Pero hay una cosa que no ha cambiado ni cambiará por mucho tiempo que pase, por increíbles avances tecnológicos que se apliquen, o por todos los cambios sociales que se den. No es otra cosa que el hecho lector, la relación de la persona enfrentándose a un texto para descifrarlo y entenderlo.
Y ahí es donde entran las bibliotecas en general y las bibliotecas escolares en particular. ¿Para qué tenemos que leer? ¿Se puede vivir sin leer? ¡Claro!. Igual que se puede vivir sin hacer deporte, o se puede vivir aposentado en la ignorancia. Incluso en ambos casos se puede vivir feliz, muy feliz. Sólo hace falta comida, bebida, aspirar y respirar. Como individuo una persona puede permitirse no leer, e incluso vanagloriarse de no leer. Podemos pensar que los niños serán igual de felices si no leen, e incluso pensar que el hábito de lectura recae en las clases de Lengua o Literatura y olvidarnos de inculcarles esta sana costumbre. Y entonces nos estaremos olvidando de dos cosas: de la sociedad y del futuro. De la sociedad porque el hábito de lectura no sólo favorece al individuo, sino que cuantos más lectores habituales tengamos, tendremos una sociedad mejor, más culta, más crítica, menos embrutecida. Y eso es un hecho irrefutable mirando hacia los países nórdicos, con mucha más masa de lectores que nosotros. Y si inculcamos el hábito lector en los niños, en los alumnos de hoy en día, tendremos una sociedad futura mejor, con hábitos culturales más saludables, con inquietudes intelectuales más acentuadas, y por lo tanto menos embrutecida. Para resumir: un individuo puede tomar la decisión de no leer, pero la sociedad mejorará cuantos más lectores habituales tenga.

Las bibliotecas han muerto ¡Vivan las bibliotecas!
     Es por ello que la biblioteca tiene que ser un centro especializado en fomentar el hábito lector. Ésa es ahora mismo su principal función, sin olvidar las que tradicionalmente se le asignan, la biblioteca debe ser un centro cultural enfocado a inculcar la lectura en la sociedad, propósito titánico en los tiempos que corren, pero necesario. Para ello debe de utilizar todas las herramientas y acciones posibles y eficaces evitando la inacción y la inmovilidad. Muy al contrario, mantener viva la biblioteca realizando actividades continuas encaminadas a fomentar el hábito lector, colaborando con distintas instituciones, y atrayendo usuarios para que sepan que hay un punto neurálgico donde la lectura es la única razón de ser.
Las bibliotecas escolares como epicentro del hábito lector
     Y ahora centrémonos en las bibliotecas escolares. Por supuesto inculcar el hábito lector a los niños es cosa de todos. En casa, por ejemplo, destronando las pantallas como reinas del hogar (T. V., móviles, ipads…). Son herramientas sumamente útiles, efectivamente, pero no pueden marcar nuestra actividad cerebral. Nuestros hijos beberán de nuestro ejemplo. Un ratito de lectura frente a nuestros hijos, o con ellos, normalizará el hecho lector.

     
Biblioteca CEIP Ensanche
¿Y el colegio? Pues el colegio también pone su granito de arena, tampoco carguemos toda la responsabilidad del hábito lector a los centros escolares. Lo que sí es cierto es que en cada centro escolar debe haber un lugar que se dedique única y exclusivamente a la lectura. Igual que hay un sitio exclusivamente dedicado al deporte (el gimnasio), o a eventos culturales (el auditorio), debe de existir un espacio que sea el epicentro del fomento del hábito lector, donde los alumnos posean un lugar rodeado de libros en el que bulla una actividad cultural, en la que la lectura se inculque sin obligaciones, sin aburrimiento, sin agobios, abriéndoles un mundo infinito con el que van a disfrutar toda su vida. Para ello las actividades culturales como teatro, exposiciones, revista del centro, lecturas compartidas… (hay miles) cada una de ellas adaptadas al nivel educativo de los alumnos, no nos aseguran el cien por cien de lectores en un colegio, pero sí tendrán un espacio en el que disfruten fuera de los elementos audiovisuales que inundan nuestra sociedad actual, y de seguro que poco a poco incrementaremos el número de futuros lectores, mejorando de seguro la sociedad del mañana.
     (Este artículo de opinión se publicó originalmente en la revista "A tres bandas" N. 38)

IVÁN NÚÑEZ
Bibliotecario de la 
Sala de lectura Arrabal 

lunes, 1 de febrero de 2016

PARA FRASEAR

El dolor está en la vida, es uno de sus factores. En el largo y difícil, pero también placentero, proceso de aprendizaje, tendremos que saber cómo convivir con él”
Soledad Puértolas

ANECDOTECA - Nombres extranjeros

      Es curiosa la tendencia de Soledad Puértolas a utilizar nombres extranjeros en sus novelas. Según explica ella misma, dicha predisposición es porque relaciona los nombres españoles a ciudades españolas, y ese contexto así mismo lo vinculaba con la historia de la literatura en nuestro país, y de ahí a una narración costumbrista, por lo que decidió utilizar nombres extranjeros. Según sus propias palabras “me los hacía más abstractos, me los hacía fuera de contexto y me sentía mucho más libre para mis propósitos”. Por ejemplo para dar nombres a los personajes del bandido doblemente armado se inspiró directamente en la novela de Bernard Chadler "El largo adiós", con la que además guarda algunas similitudes.

ANECDOTECA - Periódicos limpiadores y sables defensores

     José Luis Sampedro se encontraba preparando “El río que nos lleva” (1961) cuando se alojó en una posada de un pequeño pueblo cercano al río Tajo. Pasada la noche Sampedro preguntó a la posadera dónde podría ducharse y dónde podría hacer sus necesidades. La señora respondió a la segunda pregunta señalando hacia la parte de atrás de la posada, en el corral. Esto era bastante común en algunos pueblos de la España de aquellos años, así que Sampedro se encaminaba hacia dicho corral cuando la señora le dio unas hojas de papel de un ABC atrasado y un sable oxidado. Lo del periódico quedó claro para el escritor, pero no entendía lo del arma, así que preguntó. “Es para el cerdo, ¿sabe usted? Acomete”. Fue la inquietante respuesta.

APUNTE BIOGRÁFICO - SOLEDAD PUÉRTOLAS


      “La lengua ha sido desde siempre mi aliada esencial”, afirmó Soledad Puértolas en su discurso de ingreso en la Real Academia, donde ocupa el asiento “g”. La rotundidad con la que extiende esta sentencia dice mucho de la relevancia de la lengua y su expresión escrita en esta autora zaragozana, aragonesa orgullosa de serlo. Y es que Puértolas es una escritora que se toma el idioma, la escritura, muy en serio, moldeando en cada obra el argumento a través de un lenguaje trabajado, pese a que su concisión (“la expresión exacta”) y su aparente naturalidad, engañen a primera vista. Su primera novela “El ladrón doblemente armado” se convirtió en una puerta dorada a su extensa bibliografía galardonada con el Premio de las letras aragonesas en 2003, o con el Planeta por su gran obra “Queda la noche”.


PALABREJUELA - ZASCANDIL

     La verdad es que el uso que se le da a esta palabra actualmente ha dulcificado su significado en comparación con el que tenía hace años, ya que esta palabra designaba a gentes poco recomendables. Los rateros y ladrones han ideado mil y una argucias para adueñarse de lo ajeno desde tiempos inmemoriales. Pues bien, según algunas teorías una de esas tretas era golpear aquello que iluminaba la estancia en la que se pretendía robar, para así apagarlo y poder sisar sin ser pillado. Es por eso que se cree que esta palabra viene de la onomatopeya “¡zas!”, para figurar un golpe, y la palabra “candil”, que era el utensilio con el que se daba luz por las noches. Ahora se utiliza sobre todo para que los infantes dejen de “zascandilear” y se pongan a sus obligaciones.

LITERATURA + ACTUALIDAD El bandido doblemente armado - Soledad Puértolas

UNA CONFESIÓN PARA QUITARSE EL AMARGO SABOR DE IDOLATRAR AQUELLO QUE NUNCA SE LLEGA A CONOCER
         Soledad Puértolas desgrana la vida de una familia atípica a través de los ojos de un anónimo amigo

“Mis ojos iban de un lado a otro, llenos del temor que inspira el paisaje desconocido y anhelado. Como la primera vez que me encontré en El Cielo, enmudecíy deseé no haber deseado ser amigo de Terry.”


          Tendemos a idealizar, a mitificar a ciertas personas y personajes. Es un hecho perfectamente objetivo que el ser humano necesita héroes, mitos y leyendas, así como vanidades y “egolatrismos” varios para existir. Soledad Puértolas lo sabe, y no pudo escoger mejor su carta de presentación como escritora (publicada) que el inquietante “El bandido doblemente armado”. Esta obra es un canto coral y sin embargo egocéntrico del falso misticismo al que sometemos a algunos seres humanos. Porque deberíamos de tener algo de cuidado al encumbrar a falsos ídolos de latón chapado en oro. Salvando las diferencias abismales con el relato de Puértolas, baste como ejemplo la inoportuna mitificación de seres tan mediocres y perjudiciales socialmente como el “Chapo” Guzmán, elevado a los altares legendarios como una especie de ladrón pícaro, obviando la lacra social de sus negocios y las barbaridades cometidas a costa de ellos.
Es la obra de Soledad Puértolas una especie de purgatorio, de limpieza de mitos, en el que un narrador se espolsa su anterior admiración a base de confesiones más o menos continuadas, más o menos coherentes, sobre la familia Lennox. Porque esta fascinación residía en lo inalcanzable que se presuponía para la persona que cuenta su experiencia cada uno de los integrantes de los Lennox, la familia protagonista. Lo más impactante de la novela de Puértolas es precisamente que al fin de la carrera realmente conocemos poco de cada protagonista, quizá un esbozo, y a través de ese borrador de personalidades el lector retoca todo lo demás. Muchas críticas acentúan sus estudios acerca de la novela de Puértolas fijándose en lo que la escritora escatima, pero precisamente eso es lo imprescindible de la historia. El desconocimiento lleva al interés por lo oculto, por lo hermético, y tratar de asaltar esos agujeros narrativos es lo que da a la novela precisamente su sentido.
       Escondido tras su anonimato, un narrador nos cuenta la relación que a lo largo del tiempo ha tenido con la familia Lennox. Comienza en la edad escolar del narrador con el primer encuentro, a través de Terry Lennox, con el señor Lennox, casado con la señora Lennox, viuda y de una posición privilegiada. Los hijos del primer matrimonio de la señora Lennox son muy dispares y tienen distintos caracteres y sensibilidades. Así nos lo hace saber el narrador a través de experiencias, que siempre escrutan la personalidad y la admiración por los integrantes de la familia. Pero no todo es perfecto ni mucho menos en los Lennox. El narrador siempre se sitúa cerca de la familia, durante los buenos momentos (los veraneos en Deveraux), o los peores (muertes inesperadamente esperadas), allí está para vivir su vida al lado de esta familia. Su estrecha relación con Terry, el miembro más díscolo de la familia, marcará profundamente su relato.
      Ciertamente es un relato que se puede deglutir en un abrir y cerrar de ojos no sólo por lo breve de su factura, sino también por la manera sencilla de la redacción, sin aditivos ni conservantes, dejando lo fundamental a la exposición del lector, y lo secundario a su criterio. A veces caótica, a veces inesperada el final deja al lector inmerso en las dudas acerca de la verdadera razón de ser de la confesión del narrador. La obra mereció el Premio Sésamo 1979, siendo alabada por la crítica que llegó a asegurar que Puértolas había realizado “una narrativa más abierta y sofisticada”.

miércoles, 27 de enero de 2016

ANECDOTECA

EL POLÍTICO BLASQUISTA

            El afamado escritor Vicente Blasco Ibáñez no sólo se dedicó al mundo de las letras. Otra de sus ocupaciones principales fue la política, siendo destacado protagonista a finales del siglo XIX y comienzos del XX. Tanto fue así que llegó a ser diputado por las Cortes valencianas, fundó un periódico de corte político (Pueblo), e incluso creó su propio partido denominado Partido de la Unión Republicana Autonomista (PURA) de corte republicano. De hecho estableció una corriente política que se denominó Blasquismo, existiendo en la escena política de Valencia hasta 1933.

ANECDOTECA

MÁNDAME TU OBRA PORFI
            Poca gente conoce la obra ensayística de Lewis Carroll (pseudónimo de Charles Dogson), pero este escritor era un verdadero erudito en temas como el álgebra, el ajedrez o la geometría plana. Como ejemplo de este tipo de obras está “El juego de la lógica”, en el que el autor plantea problemas de la lógica moderna. Cierto día Carroll envió un ejemplar de “Alicia en el País de las maravillas” a una de las hijas de la reina Victoria que precisamente se llamaba Alicia. El maravilloso relato encandiló a madre e hija, por lo que la monarca pidió al escritor que le enviase el resto de su obra. Y así lo hizo Carroll, que le mandó todos sus libros, entre los que se encontraba su repertorio ensayístico, para estupefacción de la reina.

PALABREJUELA - YOYÓ

             Este juguete ha sido utilizado desde tiempos remotos y, pese a que tiene un origen confuso, muchos estudiosos coinciden en que proviene de la milenaria antigua China. A lo largo de los años su uso está documentado por todo el planeta con diversas designaciones dependiendo, claro está, de la ubicación geográfica. Así pues se le denominó por ejemplo “bandalore” y “quiz” en Gran Bretaña, o “Lèmigrette” (en “Las bodas de Fígaro” el protagonista se entretiene con un Lemigrette) e “incroyable” en Francia. Hasta que llegó Pedro Flores. Este Filipino perfeccionó en los años veinte del siglo pasado el diseño del juguete, lo patentó, y lo comercializó bajo el nombre de yo-yo, que según algunas teorías viene del idioma tagalo (Filipinas) y significa “vuelve-vuelve”, aunque otras lo derivan del Ilokano (también de Filipinas). 

LITERATURA + ACTUALIDAD - EL LECTOR, BERNHARD SCHLINK

LA OPORTUNIDAD DE PENSAR EN LA DIFERENCIA ENTRE LA OPINIÓN Y LA JUSTICIA A TRAVÉS DE UN ROMANCE EXTRAÑO
            Bernhard Schlink nos presenta una novela cargada de opiniones y lecturas a través de una experiencia extrema
            “No estamos hablando de felicidad, sino de dignidad y libertad.”


            Los clubs de lectura son una delicia en los se aúnan alrededor de la mesa tantos puntos de vista como asistentes hay a dicha reunión lectora. En la Sala de lectura Arrabal tenemos dos clubs y nunca hay una misma lectura de un mismo libro, siempre hay diversidad de opiniones y de sensaciones a través de una obra literaria. Eso es lo que más atrae de esta actividad. El otro día sin ir más lejos abordamos “El lector” del autor alemán Bernhard Schlink, una autentica delicia para los sentidos y para el pensamiento. Y volvió a suceder. Cuando realizamos la rutinaria “ronda de reacciones”, cada persona del club dio su parecer acerca de la novela, y distaban tantísimo unas de otras que la ronda se alargó más de la cuenta y se enfervorizó gratamente, señal inequívoca que Schlink había acertado en su cometido de no dejar indiferente al lector.
            Por otra parte en los clubs de lectura también se realizan actividades alrededor de la obra que se ha leído conjuntamente. Viajes, visitas guiadas, charlas con autores…  la imaginación permite no tener límites en cuanto a las acciones pre y post lecturas. Con “El lector” las integrantes del club de lectura se convirtieron en jurado popular por un día, y cada una emitió su veredicto sobre una de los protagonistas de la obra. Una por una, de derecha a izquierda exponían sus razones y sus opiniones sobre la protagonista, y una vez concluido su alegato, les correspondía condenar o absolver a la “acusada”.  Impresionaba ver como se metían en su papel de jurado/lector y con gran seriedad y vehemencia, exhibían sus razones en base a la lectura que habían realizado los días previos. Por supuesto que cada personalidad, cada forma de ser se mezclaba con la asimilación de lo percibido en la novela “El lector”. Pues bien, todas tenían sus razones y todas tenían su criterio. Válidos todos. Ganó la culpabilidad de la protagonista por un voto, pero eso casi fue una mera anécdota. Aprendimos que la justicia es algo muy, pero que muy subjetivo, y que puede estar sujeto a mil interpretaciones. Pero debe haber una. Una sola que valga y que sirva para acotar las responsabilidades y las acciones de los individuos que integramos la sociedad. Y esa lección nos la impartió desde Alemania, allá por los años noventa que anunciaban el cambio de milenio, un hombre que ama y vive el derecho, y que al mezclarlo con un gran argumento y una escritura amena y sencilla, moldea una gran novela.             Un encuentro casual entre un adolescente y una mujer madura se torna en una relación sin límites físicos. Michael Berg vive un apasionado romance con Hanna, de la cual sabe poco o nada, y que disfruta con que el muchacho le lea en voz alta obras de la literatura universal. Pero no es ésa la única particularidad del nexo que les une, poco a poco, la diferencia de edad y de caracteres desembocará en una situación que ambos ni se imaginaban.                
           La magnífica obra de Bernhard Schlink llamó enseguida la opinión de la crítica y el público internacional, y fue cuestión de tiempo que Hollywood la llevase a la gran pantalla (2008). Dirigida por Stephen Daldry, la adaptación puede considerarse más que digna, con un gran papel de Kate Winslet, que le reportó un Oscar de la Academia. 

APUNTE BIOGRÁFICO - BERNHARD SCHLINK

El juez de las letras


            No sólo de leyes vive el hombre, debió de pensar Berhard Schlink (6 de Julio de 1944, Bielefeld – Alemania -) al comenzar a dar forma a su primera obra literaria, que comenzó casi como un pasatiempo cuando su trabajo como jurista y docente universitario le dejaba. Conocido previamente como autor de trabajos y ensayos en el entorno del derecho, Schlink escribió “La justicia de Selb” (1987) comienzo de la serie que protagoniza el detective Selb y que despertó el interés del público y la crítica en Alemania, asomándose al mercado literario nacional, que confirmó con “El nudo gordiano” (1988). Tras repetir con el detective Selb (1992, 2001), Schlink deja atónitos a todos con “El Lector” (1995), una obra que amplía su notoriedad a la escena mundial. Pese a que ha seguido con su labor profesional en el entorno del derecho, sin duda su faceta de escritor ha tomado el protagonismo en su biografía.

martes, 19 de enero de 2016

PRESENTACIÓN VÍDEO "YO LEO" DE LA BIBLIOTECA DEL COLEGIO ENSANCHE

Este es un vídeo hecho con mucho cariño por la bibliotecaria de la Biblioteca del Colegio Ensanche, Diana, para mostrarnos las razones por la que a gente diferente y variada le gusta leer. Y precisamente a esa gente es a quien queremos agradecer su ayuda y disposición. No quiero desvelar todo pero os puedo decir que han participado personas conocidas de la ciudad, desde deportistas y empresarios hasta concejales y el mismísimo alcalde (grandes lectores), pasando por compañeros, padres y profesores de nuestro cole, encabezados por nuestro director. Seguro que conocéis a todos o casi todos los que han querido contarnos sus experiencias y vivencias con la lectura. Al director del colegio, César, y a nuestra jefa de estudios, Teresa, queremos agradecer también aguantar la insistencia con la que hemos tratado el tema y toda su colaboración. 

No os perdáis la presentación porque contaremos con la presencia de algunos de estos colaboradores. Y si no os es posible asistir no os preocupéis, en cuanto sea posible lo colgaremos en este espacio de información y entretenimiento que es el blog de la biblioteca para que lo veáis cuando queráis.




¡Esperamos que os guste!

lunes, 18 de enero de 2016

PARA FRASEAR - Antón P. Chejov

“Sólo los charlatanes y los imbéciles creen comprenderlo todo”

LITERATURA + ACTUALIDAD - El baile de la política

UNA AMALGAMA DE RELACIONES ENTRE PERSONAJES PARA UNA OBRA MAESTRA DEL TEATRO UNIVERSAL

Antón P. Chejov trenza magistralmente varios tipos de amor en una sola obra dramática con consecuencias inesperadas.


“¡Qué locos están todos! ¡Qué locos! Y ¡cuánto amor'!... Es el lago que está embrujado. Pero, ¿Qué puedo hacer yo, criatura? Dime ¿qué puedo hacer? ¿Qué?...”

         Estos días hemos asistido atónitos al baile político nacional. Perplejos hemos sido testigos también del guirigay que se armaba en la constitución del presidente catalán. La incertidumbre parece haber vencido en las urnas y el baile de siglas, de alianzas, y de necesidades está servido. Yo te quiero pero tú no me haces caso, o no todo el que deseo. Tú me gustas pero no me convienes. Ahora me rindo a tus pies, ahora te rechazo… El gran doctor Antón P. Chejov, maestro de las situaciones y las almas humanas, nos regaló hace más de un siglo una gran obra que recuerda en cierta manera la situación política actual, focalizando esta similitud en la complejidad de las relaciones entre seres humanos, en concreto en cuanto al amor se refiere. Estamos hablando de “La gaviota”, obra de teatro en cuatro actos, y una de las más conocidas del escritor ruso por la genialidad de su factura. Por supuesto que la comparación es subjetiva, pero el símil política-amor es tan jugoso, que en estos días de coqueteo de candidatos es imposible no caer en la tentación.

             Porque en “La gaviota” los personajes tienen la complejidad de no vivir ni amar en un solo sentido, tal como suele suceder, sino que hay varios tipos de existencias y varios tipos de amores entre los personajes. Centrándonos en las relaciones puramente románticas digamos que hay una ensalada de tipología sentimental. Las hay como la de Arkadina y Trigorin que es un amor basado en el interés mutuo. Funesto es el que une fugazmente a Nina y Trigorin, dejando a ésta afectada. Imposible como el de Masha hacia Trepliov que deviene en un amor sin amor hacia un tercero. O traidor como el de Polena hacia Dorn. Y mientras tanto el juego de necesidades afectivas va creando un ambiente que en nada es sano para casi ninguno de los personajes de la obra. La maestría de Chejov es entretejer todas estas necesidades para jugar con el lector jugando con los protagonistas de la obra.

         En una finca de campo se reúnen una serie de personajes para asistir al “estreno” de Trepliov, un aspirante a escritor que anhela que sus obras sean celebradas a lo largo y ancho de toda la Rusia imperial. Para representar la obra está Nina, de la que Trepliov está enamorado, que vive cerca de la finca y que desea con todas sus fuerzas triunfar encima de los escenarios. Como espectadores asisten la madre de Trepliov, Arkadia, el hermano de ésta, y dos escritores consagrados. Una vez que empieza la función la madre de Trepliov critica la obra delante de su hijo, por lo que este se enfada y decide suspender la función. En los días siguientes la relación entre todos los personajes que pueblan la finca deparará más de una sorpresa.

          Obra imprescindible de Chejov, “La gaviota” nos deja el regusto dulce de una obra con un argumento sublime, una calidad literaria grandiosa, y un tratamiento de las relaciones interpersonales de un realismo decadente. Sin embargo el escritor se llevó una gran decepción al convertirse su estreno en el teatro en un gran fracaso. Fue en la siguiente representación cuando el éxito fue clamoroso y “La gaviota” llegó a convertirse en el gran clásico que es hoy. De esta segunda representación por cierto salió la esposa de Chejov, Olga, que era actriz de la compañía que dio brillo y esplendor a “La gaviota”.

ANECDOTECA - El panadero y el indio

El aragonés Matías Lacasa logró la patente de fabricación del llamado pan de Viena, e impulsó la apertura de una panadería en Madrid, en la entonces llamada calle Capellanes (hoy de la Misericordia) junto a su mujer Juana Nessi, tía del escritor Pío Baroja. La panadería se denominó Viena Capellanes por motivos obvios y aún sigue en funcionamiento. Al fallecer el matrimonio legaron la regencia del establecimiento a Pío y a su hermano, poco emparentados con el negocio de los panes. Los hermanos Baroja vendieron al final la panadería y se deshicieron de ella, pero la relación de Pío con el pan fue recordada por el también escritor Rubén Darío (18 de Enero de 1867, Ciudad Darío.- Nicaragua).
El nicaragüense, en tono de chanza, recordó el pasado panadero de Baroja afirmando que: “Es un escritor con mucha miga, se ve que es panadero”. Enterado el aludido de la mofa de Darío respondió, no sin cierta acidez: ”A partir de ahora yo diré de él que Darío es un escritor con muy buena pluma. Se ve que es indio”.

APUNTE BIOGRÁFICO - Antón P. Chejov, Doctor en letras y alma humana

Chejov

Debieron de darle una pluma y un papel a Antón Chejov cuando nació, ya que una obra tan considerable como la del genio ruso es difícil imaginársela enlatada en sus cuarenta y cuatro años de vida. Y eso que también ejerció la medicina. Pero lo que también sorprende es su calidad y su novedosa forma de tratar a los personajes (tiñéndolos de realidad) y los argumentos, cuya influencia llega hasta nuestros días. Conocido principalmente por sus innumerables cuentos, entre ellos “La dama del perrito”, o “La tristeza”, o por su obra dramática, “La gaviota”, “Tío Vania”, o “Las tres hermanas”, también escribió novela y su epistolario (alrededor de 4.500 cartas) es una buena manera de acercarse a su biografía y de aprender sobre diversas parcelas del conocimiento, entre ellas el noble arte de la escritura.


PALABREJUELA - Vidrio


Vidriero

Desde los tiempos más remotos el hombre ha utilizado el vidrio. Ya sea el vidrio natural o el fabricado. Ya en la obra “Historia natural” Plinio el viejo nos relata el casual descubrimiento de la elaboración del vidrio. Y es precisamente de la época romana donde el vidrio se utilizaba tintado con un color azulado-verdoso. Es por eso que se le relacionaba con el glasto, una planta del cual se extrae un color añil. El glasto también se denominaba vitrum, y de ahí derivó en vitreun, que dio nombre al material transparente y reciclable, no como el cristal. Este último se diferencia del vidrio en su composición atómica (amorfo frente a definido) y en su raíz, ya que cristal viene del griego Krystallos (hielo).

martes, 15 de diciembre de 2015

PALABREJUELAS - Pecio, Naufragio, Echazón, Raque

Se llama pecio a cualquier nave o parte de una nave que se ha hundido y a su contenido según la R.A.E. Su origen está en el “pecium” bajo latino que significa pieza, fragmento. El pecio por lo tanto es consecuencia de un naufragio por diversas causas. Por cierto que la palabra naufragio también procede del latín, del término “navifragium”. Esta palabra se compone de “navis” (nave), y “Frango” (romperse, quebrarse). Y como en cuestión de naufragios también hay personas que tratan de beneficiarse de aquello naufragado hay una denominación para ellos: “raqueros”, del término “raque” de origen dudoso. Los raqueros también se aprovechan del “echazón”, que es la acción de echar carga por la borda voluntariamente.